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TOXOPLASMOSIS, EMBARAZO Y GATOS.

Cada vez son más los casos que nos llegan para la determinación de Toxoplasma gondii en gatos.

18-04-2018

Cada vez son más los casos que nos llegan para la determinación de Toxoplasma gondii en gatos, por ello queremos hablaros hoy de esta enfermedad y lo sencillo que puede ser prevenirla así como determinar si nuestra mascota nos puede contagiar.

TOXOPLASMOSIS, EMBARAZO Y GATOS.

Una de las más comunes preocupaciones en mujeres embarazadas es el riesgo de contraer Toxoplasmosis, especialmente en aquellas futuras mamás que tienen un gato como animal de compañía.

No obstante, estudios al respecto demuestran que las probabilidades de que un felino doméstico y controlado desde el punto de vista sanitario contagie la toxoplasmosis a una persona son reducidas y, en algunos casos, nulas.

Desde el Grupo de Especialidad de Medicina Felina de la Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales (AVEPA), basados en un estudio sobre toxoplasmosis, gatos y embarazos, aseguran que en los casos de mujeres que tienen anticuerpos frente a la toxoplasmosis, porque han sido infectadas antes de su gestación no se produce el contagio de la madre al feto, ya que su inmunidad la protege frente a nuevas infecciones.
Asimismo, un felino que no está infectado por el parásito que provoca la enfermedad no transmitirá la toxoplasmosis a una mujer en estado ni a cualquier otra persona.


¿QUÉ ES LA TOXOPLASMOSIS?

La toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria producida por T. gondii. Se puede contraer por varias vías: la ingestión de fruta y verdura lavada de manera inadecuada, a través de la carne cruda y de embutidos sin cocer y a través de las heces de los gatos infectados. Los síntomas de la toxoplasmosis son similares a la gripe, como fiebre o malestar general.
El riesgo importante para el feto existe durante el primer trimestre de gestación, pero si se siguen unas pautas para evitar el contagio, este se reduce de forma drástica.
Se estima que entre uno y diez de cada 10.000 recién nacidos en España nacen afectados por esta enfermedad, según datos ofrecidos por la Fundació Silvestre durante la conferencia 'Toxoplasmosis y el abandono de animales', celebrada en Barcelona.


ANTE TODO...NO LE ABANDONES.

Según una investigación realizada por la asociación Promiau, a partir de los datos facilitados por la Fundació Silvestre, el 13% de los abandonos de gatos en España son motivados por el nacimiento de un hijo, lo que supone algo más de 3.000 abandonos al año.

Tener en cuenta ciertas consideraciones, puede aportar a la mujer embarazada tranquilidad y sobretodo seguridad, pudiendo seguir disfrutando felizmente de su mascota. Por ejemplo:

------Acudir al ginecólogo para llevar a cabo un análisis de sangre que determine si está inmunizada contra la toxoplasmosis o, por el contrario, si carece de anticuerpos frente a la enfermedad y es susceptible de contraerla.

------Solicitar al veterinario una prueba que determine si el gato está infectado por el parásito que produce la toxoplasmosis. Esta prueba es muy sencilla y cada vez más solicitada.


En INDILAB disponemos de una prueba combinada para la determinación de Toxoplasma IgG y de IgM, pudiendo establecer si nuestro gato padece la enfermedad ya sea reciente o crónica.

Un gato sin toxoplasmosis no puede contagiar a la mujer embarazada. La alimentación del animal es un factor influyente, de tal manera que los felinos que siempre se alimentan con pienso y están controlados desde el punto de vista sanitario no suelen estar infectados y, por lo tanto, no pueden contagiar la enfermedad a la mujer gestante.

En aquellos casos en los que la futura madre esté inmunizada frente a la toxoplasmosis, no existe ninguna probabilidad de que el feto se infecte, y si el gato no está afectado por el parásito, tampoco hay riesgo sanitario.

En caso de que el felino esté infectado y la mujer embarazada no esté inmunizada contra la enfermedad, hay que adoptar determinadas pautas preventivas para evitar el contagio, aunque no tenga un gato en casa. Hay que tener presente que, en la mayoría de las ocasiones, la infección se produce por la ingestión de frutas y verduras mal lavadas, así como de carne sin cocer o poco cocinada. En cuanto a las medidas preventivas con respecto a la mascota, hay que evitar el contacto con sus heces, como con el uso de guantes para limpiar la bandeja higiénica.

No obstante, "existen numerosas evidencias científicas que demuestran que el contagio de T. gondii a los seres humanos por contacto con las heces de un felino infectado es poco probable, y que la gran mayoría de las personas que se infectan lo hacen a través de la ingestión de carne poco cocinada o el consumo de vegetales u hortalizas contaminados", comenta el Grupo de Medicina Felina. De hecho, muchas veterinarias están en contacto con los gatos a diario durante su proceso de gestación y no contraen la enfermedad. Por lo tanto, no resulta necesario interrumpir la convivencia con el felino.

Recordad:

SU SALUD, VUESTRA SALUD.

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